El niño caprichoso
Era una vez un niño muy cabezota que siempre tenía y conseguía lo que quería. Era un niño muy caprichoso que le daba igual meter de por medio a quien hiciera falta para conseguir lo que quería. Por sus cabezonadas sus padres discutían muchas veces y la vida era un infierno al lado de él.
Un día de los muchos del año le surgió un capricho de los muchísimos que tenía:
- Papá, quiero una videoconsola.
El padre decía que para qué quería más juguetes, si no era capaz de jugar ni con la mitad de los que tenía en un día.
Entonces el padre dio por respuesta un no rotundo. El niño, que era muy caprichoso, seguía insistiendo en que quería esa videoconsola.
En casa era un infierno porque todos los días lloraba, gritaba…sólo se le oía a él.
Pero él un día se puso a reflexionar y pensando lo que le decía todo el mundo, entonces él intentó cambiar y dejando ya los caprichos, era más cercano a sus padres, que son lo más importante que hay, y se convirtió en un chico cariñoso y compatible.
Su padre, como premio de la reflexión, le compró la videoconsola que él tanto quería, pero él dijo:
- Papá, yo te agradezco mucho este regalo y no lo voy a despreciar pero he aprendido qué hay cosas más importantes que eso.
El padre muy orgulloso, le dio un abrazo a su hijo y estaba muy contento de que hubiera cambiado.
Moraleja: Todos tenemos algo que cambiar, porque nadie es perfecto. Sólo hay que pararse a reflexionar y mirar hacia adentro.Este chico era un niño caprichoso que aprendió a ser una persona cercana y amable.
lunes, 12 de noviembre de 2007
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